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ESPIRITUALIDAD AL DÍA

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.877-1457

Fecha: Miércoles 01-07-2026

 

EL SENDERO DE DHARMA

 

 

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica.

 

La Lengua y el Sabor: La Alquimia de la Realización en el Sutra 65 del Dhammapada

 

 

Dentro del Bala Vagga (Capítulo de los Necios), el Dhammapada nos ofrece un contraste magistral sobre la asimilación del conocimiento espiritual. Si el versículo anterior utilizaba la imagen inerte de la cuchara para describir la superficialidad del necio, el Sutra 65 introduce la metáfora de la lengua para ilustrar la naturaleza del sabio. Este pasaje es una piedra angular en el Budhismo porque define la verdadera sabiduría no como una acumulación de datos o una proximidad física a la enseñanza, sino como una capacidad sensorial y transformadora de penetrar la esencia de la realidad.

El texto del Sutra 65 declara:

"Aunque un hombre inteligente se asocie con un sabio solo por un instante, percibirá rápidamente el Dhamma, tal como la lengua percibe el sabor de la sopa".

 

Este versículo constituye una lección sobre la receptividad, la intuición espiritual y la eficacia de la práctica. Define la diferencia entre el conocimiento mediado y la realización directa. Para profundizar en su significado, debemos analizar la metáfora de la lengua y el sabor, la naturaleza del "instante" en el despertar y el concepto de la "inteligencia espiritual" (Viññū) en la doctrina de Budha.

 

El Órgano de la Experiencia: La Lengua y el Sabor (Jivhā sūparasaṃ yathā)

La imagen que utiliza el Budha es de una precisión biológica y psicológica asombrosa. A diferencia de la cuchara, que es un instrumento externo y rígido, la lengua es un órgano vivo, sensible y participativo.

1. La Sensibilidad Intrínseca: La lengua posee papilas gustativas; está diseñada para distinguir, evaluar y disfrutar. En el Budhismo, esto representa al buscador que ha desarrollado "facultades espirituales" (Indriyas). El sabio no se limita a "tocar" la enseñanza; permite que esta interactúe con su propia sensibilidad. Tiene la capacidad de discernir entre lo que es liberador y lo que es meramente especulativo.

 

 

 

2. La Inmediatez del Conocimiento: No hace falta un largo proceso de razonamiento para saber si una sopa está salada o dulce; el contacto de la lengua con el líquido produce una certeza instantánea. De igual manera, el sabio percibe el Dhamma mediante la experiencia directa (Paccakkha). No necesita pruebas externas ni debates lógicos exhaustivos porque la verdad de la enseñanza resuena con su propia naturaleza interna.

 

3. La Intimidad de la Absorción: Para percibir el sabor, la lengua debe mojarse, debe envolverse en la sustancia. El sabio no mantiene una distancia de seguridad con la verdad. Se sumerge en ella. Esta intimidad es lo que permite que el conocimiento se convierta en realización. Mientras que el necio analiza los ingredientes de la sopa desde fuera, el sabio se nutre de su sabor.

 

La Magia del Instante (Muhuttam api ce viññū)

Una de las afirmaciones más impactantes del Sutra 65 es que al hombre inteligente le basta "un instante" (Muhuttam) para percibir el Dhamma. Esto rompe con la idea de que el despertar es necesariamente un proceso agónico de décadas.

 

• La Madurez del Fruto: El "instante" del sabio no es un evento azaroso. Es el resultado de una preparación previa de la conciencia. Cuando la mente está madura, una sola frase, un gesto del maestro o una observación de la naturaleza pueden desencadenar el colapso del ego. En la historia del Budhismo, abundan los relatos de seres que alcanzaron niveles de santidad escuchando un solo verso. El sabio es como una mecha seca que se enciende al primer contacto con la chispa.

• La Calidad sobre la Cantidad: El sutra nos dice que el tiempo de asociación es secundario a la calidad de la atención. El necio pasa "toda su vida" (Sutra 64) sin entender nada; el inteligente necesita un momento. Esto subraya que el Dhamma no se "aprende" por repetición mecánica, sino que se "reconoce" por afinidad vibratoria.

• La Apertura Mental: El instante es suficiente porque el sabio no ofrece resistencia. No tiene prejuicios que defender ni una imagen de "sabio" que proteger. Su mente es como un espejo limpio que refleja la luz en el momento en que se le presenta.

 

El Concepto de Viññū: El Hombre Inteligente

El Budha utiliza el término Viññū para referirse al protagonista de este sutra. En el contexto búdhuista, Viññū no es alguien con un alto cociente intelectual o erudición académica, sino alguien con "discernimiento espiritual".

1. La Inteligencia del Corazón: El hombre inteligente es aquel que comprende la urgencia de la existencia. Sabe que la vida es transitoria y que el sufrimiento tiene una causa. Esta claridad básica lo hace extremadamente receptivo. Busca el Dhamma no por curiosidad intelectual, sino por necesidad vital, lo que agudiza sus sentidos espirituales.

2. La Capacidad de Escucha (Suta): El Viññū es un "gran escuchador". Sabe filtrar el ruido y quedarse con la esencia. Cuando se asocia con un sabio (Paṇḍitaṃ), no se pierde en la personalidad del maestro ni en los detalles triviales; va directo al "sabor" de la liberación que emana de él.

3. La Transmutación de la Información: El hombre inteligente convierte la información en transformación. No almacena datos; los usa para disolver sus propios venenos mentales (odio, codicia e ilusión). Su inteligencia es operativa: sirve para liberar la mente, no para inflar el ego.

El Dhamma como Sabor de la Liberación (Vimuttirasa)

El Budha dijo una vez: "Así como el gran océano tiene un solo sabor, el sabor de la sal,

 

 

 

así también este Dhamma tiene un solo sabor, el sabor de la liberación". El Sutra 65 nos dice que el sabio es aquel que ha probado esa salinidad sagrada.

• Más allá de las Palabras: El sabor de la sopa no se puede describir con total exactitud a quien nunca la ha probado. Las palabras del Dhamma son solo el menú; el sabor es la experiencia del cese del deseo. El sabio entiende que las palabras son dedos que señalan a la luna y no se queda lamiendo el dedo.

• La Validación Interna: Una vez que la lengua ha probado el sabor, no necesita que nadie le confirme lo que ha sentido. El sabio tiene una confianza inquebrantable (Saddha) basada en su propia experiencia. Esta es la diferencia entre la fe ciega y la fe experimentada.

 

Aplicación Contemporánea del Sutra 65

En un mundo donde la información es abundante pero la sabiduría es escasa, el Sutra 65 nos ofrece una guía para nuestra propia práctica.

1. Cultivar la Sensibilidad: No basta con leer libros de Budhismo. Debemos desarrollar nuestra "lengua espiritual" a través de la meditación y la ética. La meditación limpia las papilas de la conciencia, permitiéndonos percibir las sutilezas de nuestra propia mente y de las enseñanzas.

2. Valorar los Encuentros: Este sutra nos enseña a estar plenamente presentes en cada encuentro con la sabiduría. Puede que ese "instante" con un texto, con un maestro o en un momento de silencio sea la puerta hacia el despertar. Si estamos distraídos como la cuchara, perderemos la oportunidad.

3. Buscar la Esencia: En lugar de tratar de acumular conocimientos enciclopédicos sobre el Budhismo, debemos buscar el "sabor". Debemos preguntarnos: "¿Esta práctica me está haciendo más libre? ¿Me está dando el sabor de la paz?". Si la respuesta es negativa, quizás estamos actuando como instrumentos y no como seres sensibles.

El Sabio como el Alquimista del Contacto

El Sutra 65 cierra el ciclo de las asociaciones sociales iniciado en el versículo 61. Nos recuerda que la calidad de nuestra vida espiritual depende de nuestra capacidad de asimilación. El sabio no es solo alguien que sabe mucho, sino alguien que siente profundamente y entiende rápidamente.

Al compararse con la lengua, el sabio se define por su vulnerabilidad y su apertura. No tiene la dureza del necio. Permite que la sopa de la realidad lo toque, lo queme si es necesario, y lo nutra. Esta porosidad espiritual es lo que permite que el Dhamma no sea algo que se "aprende", sino algo en lo que uno se "convierte".

El Despertar como Reconocimiento Instantáneo

El Sutra 65 del Dhammapada es un canto a la potencialidad de la mente humana. Nos asegura que la liberación no es un horizonte infinitamente lejano, sino una posibilidad que puede realizarse en un solo instante de claridad total.

Aquel que cultiva la inteligencia del discernimiento y se asocia con la sabiduría con una mente abierta, descubre que el Dhamma es un sabor presente en cada rincón de la existencia. Deja de ser un observador externo para convertirse en un participante activo de la verdad. El Budha nos exhorta a dejar de ser cucharas rígidas y a convertirnos en lenguas sensibles, recordándonos que el objetivo final no es rodearse de la enseñanza, sino saborear la libertad absoluta que esta ofrece. Al final, el encuentro con un sabio es solo el catalizador que nos permite reconocer el sabor de la paz que siempre ha estado disponible en nuestro propio corazón. El Sutra 65 es la invitación a la inmediatez de la luz, asegurando que para el ojo que está listo, el amanecer ocurre en el mismo momento en que decide abrirse.

 

 

 

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